Noticias

viernes, enero 20, 2006

INFORMACION QUE ALIENTA UNA ESPERANZA

Dos noticias recientes constituyen motivos que justifican un legítimo orgullo para el país.
La primera está referida a los estudiantes argentinos que cumplieron una excelente actuación en una competencia internacional en Taipei, Taiwan. La segunda, relativa al Premio Nobel César Milstein, cuya memoria quedará siempre viva en Oxford, ya que una cátedra de esa universidad llevará su nombre.

Con respecto a los estudiantes ganadores en Taipei, en el curso del Simposio de Jóvenes Embajadores de la Física que se realizó en la capital de la nación asiática y al cual concurrieron representantes de 21 países, fueron cinco alumnos de nuestra escuela media quienes recibieron distinciones por los méritos acreditados en las pruebas de esa disciplina.
Estos jóvenes habían sido seleccionados por la Asociación Física Argentina a través de una serie de pruebas escalonadas a partir de una convocatoria nacional.
En su actuación final, Karina Costas, María Lourdes Amigó, Mariano Marziali Bermúdez, Leonardo Molas y Nicolás Ponieman -el más joven, de 14 años- participaron en mesas de trabajo sobre temas actuales en física y explicaron los experimentos con los que cada uno había ganado su lugar como embajador de la disciplina. También hay que dejar constancia del valor de la tarea de los docentes que apoyaron a los alumnos.

El otro acontecimiento es el anuncio referido a César Milstein y la perduración de su nombre en la célebre universidad británica.
El investigador argentino, formado profesionalmente en la Argentina, tuvo lamentablemente que emigrar para radicarse en Cambridge, en el Reino Unido. Sus trabajos acerca de la producción de anticuerpos monoclonales tuvieron la consagración del Premio Nobel de Medicina y Fisiología de 1984, que compartió con G. J. Köhler.

El trámite que permite llegar a la designación de una cátedra en Oxford obliga a reunir un fondo -endowment- que genere los intereses suficientes como para sustentar una cátedra a perpetuidad. En esta oportunidad es otro destacado científico argentino, Claudio Cuello, quien colaboró con César Milstein en algunos de sus trabajos, el que se ha dedicado a la tarea de constituir el fondo mediante donaciones. En un año ha logrado contribuciones por dos millones de libras esterlinas, pero aún restan alrededor de 700.000 mil libras más. Por lo tanto, la noticia es a la vez una invitación a la participación del país y sus habitantes. Ya el doctor Cuello ha logrado, también, que el Medical Research Council de Inglaterra establezca una beca para graduados argentinos con el nombre de César Milstein.

Las dos novedades comentadas aquí suponen, también, la elaboración de un balance interesante, Por una parte, estamos hablando de esperanzas juveniles y de logros alcanzados a través del estudio y el esfuerzo, hazaña no menor si se recuerdan tantos títulos catastróficos en los medios argentinos donde se destacan los fracasos repetidos de muchos estudiantes secundarios en los exámenes de ingreso en el ámbito universitario. Por la otra parte, destacamos un hecho para nada común, es decir, el reconocimiento a una personalidad que lo merece y la posibilidad de que se abran las puertas de una de las más prestigiosas casas de estudio del mundo a otros científicos argentinos.


COPIADO DE LA NACION DE BUENOS AIRES EDICION DEL 19 DE ENERO DE 2006