CELULAS MADRES : BANCOS DE RESGUARDO
Células madre: crece el uso como “seguro biológico”
Muchas eligen, en el momento del parto, congelar las células progenitoras provenientes de la sangre del cordón umbilical.
En un año, el Garrahan recolectó 380 muestras exitosas como donación altruista. Desde el sector privado aseguran que creció la demanda de familias para conservarlos como una “garantía” para el grupo familiar. Todos los pasos de este procedimiento que posibilita tratar enfermedades como la leucemia y los linfomas. Cuáles son las expectativas en nuestro país
Para muchas argentinas, el parto tuvo un condimento extra y aquello que históricamente fue desechado tomó un significado distinto. Y engrosaron así la lista de mujeres que optaron por conservar las células madre de cordón umbilical para su grupo familiar o como donación altruista.
En la actualidad, almacenar las células de la sangre de cordón umbilical es una manera de garantizar una compatibilidad genética exacta con las células del bebé y, probablemente, con algún otro miembro del grupo familiar.
Pero también es una alternativa inmediata para cualquier familia que lo necesita en cualquier parte del mundo.
Estas células primordiales -cuyas principales características son dividirse y ser capaces de convertirse en cualquier tipo de célula del organismo: sangre, neuronas, piel- son utilizadas para transplante de médula ósea y ofrecen, así, una esperanza para miles de pacientes con enfermedades como la leucemia o los linfomas.
Hay especialistas que aseguran que en poco tiempo el abanico de posibilidades será mucho más amplio: desde uso cardíaco hasta neurológico. En lo que nadie duda es que la cantidad de colectas crecerá cada vez más.
En nuestro país, el hospital Garrahan se convirtió en un banco público de células de este tipo, conectado, a su vez, con una red en todo el mundo. En sólo un año, cientos de familias decidieron incluirse en la lista de donación en forma anónima y solidaria y permitieron que, hasta el momento, sean 380 las muestras criopreservadas (se las congela a menos de 200º). “Las recolectadas fueron muchísimas más, pero lo que sucede es que no en todos los casos sirve”, explica la bióloga Cecilia Gamba, a cargo del procesamiento de las células de ese centro de salud. Son dos las maternidades que trabajan con el Garrahan para recolectar células madre (también llamadas stem) durante el parto: el hospital Materno Infantil Ramón Sardá y el hospital Británico. “Pero hay conversación con otras maternidades”, sostiene Gamba, que confía en que el número “siga creciendo”.
El objetivo es aumentar las posibilidades para todas aquellas familias dispuestas a que el parto tenga un valor agregado.
“Primero, se les ofrece a las madres si quieren ser donantes, se firma un consentimiento y se les hace una entrevista para evaluar factores de riesgo”, detalla la especialista. La extracción se hará durante el parto (ver aparte). Por otro lado, la mamá se debe comprometer a que su bebé sea controlado periódicamente los primeros seis meses de vida, para descartar la presencia de enfermedades genéticas.
La ventaja que aportan las células provenientes del cordón, a diferencia de la médula ósea de un donante compatible (emparentado o no con el receptor), es que siempre están disponibles y no es necesario volver a localizar al donante ni hacerle pruebas adicionales.
Esto acorta los tiempos de espera, de meses a semanas. Hasta hace unos años, se necesitaba buscar en el exterior los donantes compatibles. Lo que permite el banco público “es que en Argentina esté representada la variedad genética”, señala Gamba.
Es decir, que haya tipos histológicos característicos y brinde más posibilidades para aquellos hermanos no compatibles. Preservar Desde el sector privado, en cambio, apuntan a las células stem como “un seguro de vida biológico” para algún integrante de la familia.
“Todo esto abre un panorama enorme porque cada vez va a ser mayor el número de enfermedades que se traten con estas células”, dice el doctor Claudio Chillik, asesor científico de Matercell, primer banco privado de células madres de nuestro país, que funciona desde 2003.
“Hasta el momento, tenemos 3.500 muestras”, señala el especialista. En esa importante cifra, están incluidos los casos que preservaron la sangre del cordón de más de un bebé en una misma familia. “De esas muestras, la mayoría son padres que lo hace como prevención de enfermedades”, señala Chillik. Y agrega: “al principio eran pocas las familias; ahora son cada vez más”.
Preservar en estos casos tiene sus costos.
Mantener congelada la sangre de cordón, para utilizar en un futuro, cuesta unos 300 pesos por año y el procedimiento sale alrededor de 3 mil pesos.
Cómo es el procedimiento Se hace durante el parto y se congela antes de las 48 horas.
Se necesita de tecnología y personal para realizar el proceso
En el mismo momento del parto es que se realiza la extracción de sangre de cordón.
Se la procesa y se saca la porción de células madres que sirven. Luego de confirmar mediante diversos estudios que las células no fueron contaminadas durante su recolección, se procede a congelarlas progresivamente; primero, a menos 80º y, finalmente, a casi menos 200º.
En todo el proceso, desde que se extrae la sangre tras el parto hasta que llega al banco en el que se almacenará, los tiempos son fundamentales.
En general, se considera que no pueden transcurrir más de 48 horas desde su obtención hasta que se congela.
Se las almacena en tambores repletos de hidrógeno líquido, de manera que las células madre de cordón umbilical pueden conservarse indefinidamente sin problema.
En el momento del trasplante se procede al descongelamiento con técnicas que garantizan su viabilidad (aún así, en el mejor de los casos, hay una pérdida del 20% de células).
Las sustancias criopreservantes se eliminan en este proceso sin que exista ningún riesgo para el receptor.
La infusión debe realizarse inmediatamente después de la descongelación. La tecnología
Poner en marcha un banco de células de cordón umbilical implica disponer de tecnología y personal especializados.
Se necesita un equipo que procese automáticamente las unidades de sangre de cordón para obtener un concentrado de células progenitoras hematopoyéticas que puedan ser almacenadas.
También, se requiere de un tanque con nitrógeno líquido a baja temperatura y una suerte de bioarchivo, capaz de conservar miles de esas unidades.
Cuando se trata de donaciones, los centros de salud requieren de convenios con maternidades que cuenten con personal previamente entrenado “y que facilite el proceso dentro de las 36 horas desde que se realizó el parto”, explica la bióloga Cecilia Gamba, a cardo del procesamiento de las células en el hospital Garrahan.
Si es un banco privado, a través de un contrato se garantiza a los padres que las células serán conservadas durante el tiempo fijado y que, en caso de necesitarse, serán utilizadas como un posible tratamiento para el hijo.
Sólo posibilidad terapéutica
Mientras que el Banco Público de Sangre de Cordón Umbilical del hospital Garrahan nació recién el año pasado, la colecta de células progenitoras hematopoyéticas data de mucho antes en ese centro de salud: desde 1996 cuentan con un programa para familias con niños con alguna patología en la que el transplante constituya una posibilidad terapéutica.
“El número de familias inscriptas es menor que en las donaciones, unas 150 familias, porque es otro ritmo de tiempo”, señala la bióloga Cecilia Gamba.
A diferencia del sector privado, donde cualquier familia puede criopreservar la sangre de cordón, en el Garrahan se utiliza la del hermanito recién nacido de un paciente enfermo, siempre y cuando sea totalmente histocompatible.
Por otro lado, sólo se permite realizarlo en las maternidades habilitadas por ese centro.
NOTA DE DIARIO " HOY " DE lA PLATA , DEL LUNES 28/07/2006
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