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jueves, julio 12, 2007

OBSERVACIONES SOBRE LOS TRANSPORTES A LA ESTACION ESPACIAL INTERNACIONAL

A la ISS le falta espacioLa nueva generación de transportes, decisiva para el futuro de la Estación
¿Qué le está ocurriendo a Estación Espacial Internacional?

A los sucesivos fallos de los transbordadores se ha añadido recientemente un colapso informático que ha vuelto a poner en cuestión su funcionalidad y costoso mantenimiento. Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional de 2001, la ISS aún mantiene vivos proyectos como los laboratorios Columbus y Kibo o el vehículo ATV, que llegarán al ingenio espacial en los próximo meses.Los tripulantes de la Estación Espacial Internacional (ISS) han vuelto a vivir una situación cuando menos delicada, al observar cómo dos de los tres ordenadores encargados del suministro de oxígeno y agua de la nave dejaban de funcionar. La avería, localizada en el módulo ruso Zviezda , pudo ser reparada en unas horas y el incidente no fue a más. De no arreglarse, la tripulación hubiera tenido que evacuar la estación en una nave auxiliar, a pesar de contar con reservas de oxígeno. Las tareas por restablecer el control de las computadoras afectadas hicieron saltar una alerta de incendio que después se comprobó falsa. Estos y otros percances se sumaron a la larga lista de sustos registrados en la ISS desde que su construcción se puso en marcha en 1998. La lista incluye los distintos percances desatados en los transbordadores que efectúan viajes entre la Estación Espacial y la Tierra. Alarma en el Atlantis. Ejemplo reciente lo encontramos en todo lo que rodeó a la última misión del Atlantis. A finales de febrero cundió la alarma entre los miembros del proyecto cuando una tormenta de granizo provocó daños considerables en la espuma aislante del depósito de combustible externo. La misión fue aplazada. Con el Atlantis ya acoplado a la Estación Espacial, un astronauta del transbordador tuvo que salir de paseo espacial para reparar un pequeño desprendimiento en la manta aislante del vehículo. Los técnicos en tierra dijeron que la avería no era grave pero no lograron despejar las dudas que acechan sobre la seguridad del proceso y sobre la necesidad de una obra faraónica como la ISS. Y es que el proyecto se encuentra en una de sus horas más bajas desde el accidente del Columbia en febrero de 2003, cuando murieron siete astronautas al desintegrarse la nave en su reentrada a la Tierra. Después de más de tres años de debates y quebraderos de cabeza técnicos, se retomó la idea de seguir acoplando piezas a este gran puzzle espacial. En ese tiempo las tareas de reaprovisionamiento y relevo de tripulaciones fueron efectuados por los Soyuz rusos, demasiado pequeños para llevar cargas pesadas. Lo malo es que con tantas complicaciones e incidentes como se han ido produciendo desde que echó a andar el plan de la ISS, las dudas se ciernen sobre las agencias espaciales estadounidenses y rusas, así como sobre el resto de participantes. Muchas voces se alzan reflexionando acerca de si son suficientes las medidas que se tomaron para reforzar la seguridad de los transbordadores tras el accidente del Columbia. Para Luis Ruiz de Gopegui, ex director de la Estación de Vuelos Tripulados de la NASA en España, “los transbordadores de la NASA son máquinas muy antiguas que responden a un diseño de los 70. Son además vehículos de usos múltiples y esto los hace demasiado complicados y, por tanto, susceptibles de tener averías”. El caso del Discovery. Se cumplen dos años desde que la NASA decidiese retrasar trece días la misión de abastecimiento y transferencia de material del Discovery a la ISS. Los técnicos detectaron un fallo en un sensor del tanque externo de la lanzadera. Fue el primer vuelo de un transbordador tras el desastre del Columbia. Los nervios también afloraron en septiembre de 2006 cuando el despegue del Atlantis hubo de ser pospuesto hasta en cuatro ocasiones a lo largo de dos semanas. La primera causa de aplazamiento fue la inoportuna caída de un rayo en la plataforma de lanzamiento. La segunda fue la llegada de la tormenta tropical Ernesto, mientras la tercera y cuarta se debieron a sendos fallos en el sistema eléctrico y en un sensor de combustible. El primer vuelo de un transbordador en 2007 lo volvió a efectuar el Atlantis. Trasladó dos tramos de vigas y paneles solares que agregaron 17,5 toneladas a la masa del puesto orbital. El año no comenzó bien porque, antes de que la nave volara hacia la ISS en junio, la expedición había sido aplazada tres meses. Una tormenta de granizo había causado desperfectos en el depósito principal del vehículo espacial. Para más inri, cabe recordar el reciente fallo de dos de los tres ordenadores del módulo ruso Zviezda, que gestionan el suministro de oxígeno y agua de la ISS. Tras varias horas, el problema fue parcialmente resuelto desde el centro de control ruso. Para evitar en un futuro semejantes problemas, la ESA puso en marcha una minuciosa revisión de los ordenadores que equipan sus dos principales proyectos: el laboratorio Columbus y el Vehículo Automático de Transferencias (ATV). El Columbus partirá rumbo a la ISS en diciembre a bordo del Atlantis. Servirá sobre todo para realizar experimentos en microgravedad. El ATV llegará a la Estación Espacial en el cohete Ariane5 el próximo febrero. Su misión: el abastecimiento periódico y la restitución de la órbita de la estación.Por otra parte, la NASA está preparando una segunda generación de transbordadores espaciales –Vehículos de Exploración Tripulados o CEV–, más moderna. Su misión exclusiva será transportar a seis u ocho astronautas, pero no estarán listos hasta el 2015. “Hasta entonces siempre quedarán los Soyuz rusos pero están viejos, son más pequeños y tienen menos prestaciones”, dice Ruiz de Gopegui. Resulta paradójico que la explotación de la Estación Espacial Internacional estaba calculada hasta el 2015 pero los últimos datos hacen pensar que será prolongada al menos hasta 2025. Según el director del consorcio ruso de Energía Nikolay Sevastianov, fabricante de los módulos rusos de la estación espacial, “si permitimos que la ISS deje de funcionar, a la Humanidad no le será fácil volver a realizar un proyecto así”. En sus planes sobre el complejo orbital no sólo ocupan lugar los experimentos científicos sino también “ensamblar allí naves que van a realizar vuelos hacia la Luna y Marte y que van a llegar a la estación con ayuda de los Soyuz, Progress y otros cargueros”. De hecho, según sus palabras, el centro espacial ruso Energía está proyectando un remolcador interplanetario de uso múltiple para garantizar la comunicación entre la Tierra, la ISS y la Luna. La NASA, por su parte, también ha recuperado el reto de volver al satélite terrestre en torno a 2020 ó 2025 aunque no cuenta aún con el presupuesto necesario –unos 60.000 millones de dólares–. La ESA también proyecta embarcarse en planes similares a medio y largo plazo.“No sabremos qué descubriremos en la Luna o Marte –señala a El Cultural Miguel López Alegría, astronauta español con nacionalidad estadounidense que ha permanecido en la ISS más de seis meses–. Lo que es seguro es que descubriremos cosas. Es verdad que los fallos en los transbordadores son frecuentes. Estas naves son muy sofisticadas pero también muy frágiles”.Buena cooperación. A pesar de las dudas que han podido surgir sobre la confección de la Estación Espacial Internacional, no parece que hayan existido grandes roces entre las principales agencias del espacio que se ocupan del proyecto. López Alegría considera que “la cooperación (espacial) entre los países, sobre todo con Rusia, no siempre es fácil pero al final nos acabaremos entendiendo porque nos necesitamos unos a otros. Mucha gente se pregunta de forma lógica por qué hemos invertido tanto dinero en una estación orbital en vez de construir una base en la Luna, que no está muy lejos y que también tiene microgravedad, poca pero la tiene”. Respecto a la relación de la ESA con la NASA y la RKA, Manuel Valls –miembro de la Dirección de Vuelo Espacial Tripulado, Microgravedad y Programa de Exploración de la agencia europea– considera que la relación es muy estrecha: “Abarca muy diversos campos en el programa espacial. El ejemplo por excelencia es el de la ISS, pero también las misiones Soyuz rusas”. Los europeos trabajan codo con codo con los rusos en el diseño y fabricación de un nuevo modelo de transporte espacial (ATV), distinto al de la futura flotilla de transbordadores de la NASA (CEV). “Con la situación de los transbordadores, si no hubiese sido por el Soyuz, la ISS habría sido retirada de órbita”, sostiene Valls. “No nos podemos permitir eso, invertir miles de millones, si no billones, en varias décadas, e ir a la Luna, y hacer esto y aquello, y depender de un único sistema de transporte”, concluye. por Diego Quintana
Un trampolín para la LunaActualmente, el principal laboratorio de la ISS es el Destiny pero se espera la llegada del Columbus europeo en diciembre y del Kibo japonés, en tres vuelos, que permitirán seguir avanzando en las investigaciones y arrojar más luz en el campo de la biomedicina y la medicina espacial. “Aún es temprano para decir si los objetivos de la ISS se han cumplido porque está todavía en fase de construcción –puntualiza el comandante López Alegría –. En unos años habrá un aumento de tres a seis tripulantes. Hay que tener en cuenta que hoy dos astronautas deben ocuparse durante el día del mantenimiento de la estación mientras el otro está realizando los experimentos. Con cuatro personas en los laboratorios la investigación cambiará mucho. En mi expedición nos hacíamos cada día pruebas de sangre, analizábamos el sueño... todo enfocado a futuros vuelos tripulados a la Luna o Marte”.